La lluvía dorada
Se trata de orinar en tu compañero. Ya sea orinar, que te orinen, en alguna parte del cuerpo o incluso directamente en la boca.
Muy† practicada entre las parejas y a la vez muy poco comentada.
Es algo que parece no estar muy bien visto, ya que todo lo diferente se considera raro en la mayoría de las culturas.
Todos sabemos que no es la misma sensación la de eyacular que la de orinar pero debemos saber que están conectadas. El placer que puede provocar una nos puede recordar a la otra. De hecho muchas veces podemos llegar a orinarnos sin querer mediante un orgasmo.
Planteárselo a tu pareja puede ser difícil pero una vez haya confianza podéis llegar a descubrir sensaciones nuevas en vuestro cuerpos.
La mejor manera de comenzar a hacerlo, si los dos lo habéis hablado y estáis dispuestos, es en la ducha. Prueba a abrir el grifo del agua y a la vez orinar y tocar tu propia orina, una vez lo haga el también podéis tocaros el uno al otro hasta llegar a tocar los genitales. Poco a poco ves retirando el factor del agua hasta que ya no os haga falta.
Otro manera de acostumbrarse es el la playa. Mientras los dos os bañáis.
Quizás si te apetece hacerlo no te atrevas a proponérselo a tu pareja, pero poco a poco seguro que puede surgir el tema y hacer que se sienta cómodo/a. Sobre todo hazle sentir tu atracción a sus genitales y todo lo que tenga que ver con ello.