Los pechos, zona erógena por excelencia
Una de las zonas más sensibles de la mujer son sus pechos. Sí, eso que normalmente confundimos con los ojos a la hora de mirar a la cara.
Es importante saber como acariciar esta parte ya que en ocasiones la falta de información nos hace sentirnos como panes amasados o pelotas antiestrés.
Debemos ir paso a paso.
La mejor forma es empezar acariciando la piel que recubre los senos. En esta zona es muy sensible y los roces suaves hechos con las yemas de los dedos o con plumas harán que se le ponga la piel de gallina.
Una vez conseguido el primer paso de excitación podemos centrarnos en los pezones. Pero ¡OJO! No son la ruleta de tu radio, ni sirven para subir el volumen de la música del coche.
Los pezones son zonas altamente sensibles a cualquier estimulación lo que puede provocar que un mal uso de ellos provoque dolor. Todo depende de la mujer y la fuerza con la que le guste. Puedes probar a tirar, succionar, presionar, lamer y usar las manos o la boca.
Si lo haces con la boca…
-Prueba a dejarle los pezones húmedos y a soplar ligeramente después.
-Succiona el pezón mientras acaricias el clítoris.
-Sujeta el pezón entre tus labios y muévelos de lado a lado.
Si lo haces con la mano…
- Pasa tus palmas por sus senos suavemente mientras acabas pellizcando los pezones.
-Da toquecitos a modo rasca-rasca (pero no con las uñas) con la yema d los dedos.
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Recuerda que es muy importante hablar con la chica ya que hay mujeres a las que les gustan las cosas más suaves y otras a las que puede que no sientan nada si no es un poquito más fuerte.