Todo un fondo de armario
Las famosas bolas chinas, como su propio nombre indica tienen origen en oriente, en el antiguo Japón feudal. Dice la leyenda que se diseñaron para un importante emperador, ya que este siempre tenía ganas de practicar sexo y las geishas debían estar preparadas en cualquier momento. Los consejeros, así lograron que estas mujeres siempre estuvieran a punto.
Son un sencillo juguete sexual formado por dos bolas o más unidas por una cuerda o similar, para poder extraerlas
Su uso está muy extendido entre la sociedad por sus cómodas y placenteras aplicaciones.
Se introducen lubricadas en la vagina, a modo de tampón y con ellas podemos ir a hacer la compra, subir y bajar escaleras, andar por la calle,…
Existen diferentes tipos. Las bolas de castigo con diferentes texturas y espinadas, las bolas anales, de tamaño inferior a las vaginales, las masculinas, normalmente con una tira de bolitas de diferentes tamaños para estimular el punto G, con mando a distancia, para los momentos oportunos, etc…
Las bolas chinas tienen múltiples aplicaciones, entre ellas sirven para fortalecer los músculos e incluso para prevenir posibles perdidas de orina ya que endurecemos la vagina aprendiendo a controlarla y no solo son utilizadas para la estimulación en solitario, también son un accesorio sexual para tus relaciones en pareja.